¿Qué es el blockchain o cadena de bloques?

El blockchain nació como la tecnología auxiliar de Bitcoin que hacía posible su funcionamiento. Sin embargo, ha acabado por convertirse en una de las tecnologías más transgresoras y disruptivas de la actualidad y lo que es más llamativo: ha resultado ser útil en sí misma.

¿Qué es el blockchain o cadena de bloques?

El blockchain es como una base de datos tradicional, pero en la que cada bloque de información está conectado con total seguridad con los otros bloques a través de una firma digital

 

Aunque el bitcoin utliliza esta tecnología para archivar las transacciones y monedas virtuales, la realidad es que se le ha empezado a dar otros usos, ya que también permite guardar y compartir cualquier tipo de datos y documentos.

 

De esta forma, el blockchain se puede describir como un libro de acontecimientos digitales compartido por muchas partes diferentes. Sólo puede ser actualizado a partir del consenso de cada una de las partes que forman parte de él, y una vez introducida, la información nunca puede ser borrada. Supone, por tanto, una nueva forma de almacenar datos.

 

De hecho, se podría decir que es como una base de datos tradicional, pero en la que cada bloque de información está conectado con total seguridad con los otros bloques a través de una firma digital. Esto permite que puedan estar conectadas muchas personas, pero si alguno hace un cambio no autorizado en la cadena, el resto puede ver lo que ha pasado. Todo ello convierte a esta tecnología en la más rápida, barata y segura. No en vano, habría que hackear todos los ordenadores conectados por blockchain para poder acceder a su información.

 

Es cierto que el blockchain empezó a ser conocido gracias al bitcoin, la moneda virtual que ha cambiado la forma en la que se mueve el dinero en el mundo, pero en la actualidad va mucho más allá. Ya se ha comenzado a utilizar en numerosos sectores, siendo el de la banca el que más uso hace de esta tecología, puesto que el servicio de almacenamiento y transferencia de dinero que ofrecen los bancos es algo que también puede ofrecer el blockchain. De hecho, muchos bancos han detectado el poder disruptor de esta tecnología y, según un estudio de Magister Advisors, piensan invertir un billón de dólares en proyectos blockchain en 2017.

 

Otro gran sector en el que comienza a estar asentado es el de los pagos y transferencias. Pese a haberse mantenido inamovible durante más de 100 años, los diferentes actores de este sector son conscientes de las ventajas que ofrece la tecnología blockchain, pues gracias a ella se puede conectar pagadores y beneficiarios a unos costes bajísimos y sin intermediarios.

 

Si se habla de las aplicaciones más interesantes que permite el blockchain hay que destacar los smart contracts. Son un tipo de ‘contratos inteligentes’ entre dos o más partes que son capaces de ejecutarse y hacerse cumplir por sí mismos, de manera autónoma y automática. El uso de la tecnología blockchain en este tipo de documentos sirve para confirmar que el contrato ha sido cumplido sin tener que revelar información confidencial sobre ninguna de las partes ni sobre la naturaleza de la transacción. Además, los contratos inteligentes pueden estar codificados de modo que reflejen cualquier tipo de lógica basada en datos. Esto en la práctica se traduce en la posibilidad tanto de hacer pagos a alguien al que has subcontratado en el momento justo en el que termine su trabajo, como en el hecho de que tu nevera compre huevos una vez que detecte que se han acabado.

 

Otro de los ámbitos en los que se le adivina un interesante futuro es el del voto electrónico, pero de momento solo se ha utilizado en procesos electorales de colegios. Para España, por ejemplo, en este momento en el que existe la posibilidad de que se repitan las elecciones, la utilización del voto electrónico conllevaría un ahorro de unos 100 millones de euros, que es el gasto que supone toda la infraestructura derivada de organizar unas elecciones -papeletas y recuento de votos incluidos-. Por este motivo, el voto electrónico ya se ha probado en algunos países, pero hasta la fecha los sistemas utilizados no han podido resistir ser hackeados por los ataques de cibercriminales. Sin embargo, con la tecnología blockchain sería posible llevar a cabo todo este proceso manteniendo en secreto las identidades de los votantes y a un coste muy bajo.

 

Las infinitas posibilidades que se le aventuran al blockchain se demuestran en que ya se le ha empezado a dar numerosas aplicaciones: la autenticación de certificados académicos, la creación de la columna vertebral de una red de dispositivos IoT independiente que permita su comunicación de manera autónoma y así conseguir que los dispositivos conectados puedan actualizarse, buscar virus o llevar su propia gestión energética, o para hacer más justas las condiciones de la música online compartida, pues se está desarrollando tecnología blockchain para conseguir que los pagos a los artistas se establezcan de un modo más directo y sin la intervención, una vez más, de intermediarios.